El fin de nuestra vida es la felicidad

Llegamos al mundo sin el conocimiento de lo que es la vida, no sabemos que nos espera, no nos preocupa tampoco, pues contamos con la protección y el amor del calor de una madre y de todos aquellos seres que nos aman.
Un niño es un alma limpia y pura que esta libre de todas esas creencias que nosotros como adultos cargamos y las cuáles se han formado desde la infancia por resultado de la influencia de nuestros padres, familiares, y todas las personas que estan en nuestro entorno.
Un niño no esta contaminado con miedos, no le interesa el que dirán, no tiene limites en su mente. Es por ello que los niños dicen las cosas tal y como las sienten y no se detienen a pensar si es que hieren o no con sus palabras, sencillamente porque para ellos es natural el hecho de que las cosas sean como lo creen. El pensamiento de un niño se centra en la percepción que tienen del mundo y no tienen tiempo para analizar las calamidades que nosotros como adultos entendemos.
Valdría la pena regresar a ser como niños en un mundo adulto donde nos consumimos en crisis, en preocupaciones, éstres y nos dejamos agobiar por problemas que muchas veces no les vemos solución. Ser como un niño nos recuerda que vinimos al mundo a ser felices, que esa es nuestra única responsabilidad, y que para llegar a ello es necesario desencadenarnos del temor en el que nos hemos sumido siendo adultos.